
En 1999 se creó la noción de “Trabajo Decente”. La Organización Internacional del Trabajo, hizo la siguiente definición: El trabajo decente resume las aspiraciones de la gente durante su vida laboral. Significa contar con oportunidades de un trabajo que sea productivo y que produzca un ingreso digno, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración a la sociedad, libertad para que la gente exprese sus opiniones, organización y participación en las decisiones que afectan sus vidas, e igualdad de oportunidad y trato para todas las mujeres y hombres.
Pese a que el sentido común nos dice que esta definición está bastante clara, la contradicción entre la perspectiva del trabajador/a y la del empresario (organización de esta) hacen que dicho concepto, como tantos otros en esta sociedad capitalista sean difíciles de integrar en unos criterios productivos comunes, prevaleciendo siempre los del explotador al de los explotados.
Desde el mundo de la Psicología esta definición ha causado también controversias, como no podía ser de otra forma, y tras varias definiciones de la definición, la línea mayoritaria oficial apuesta por el “concepto unificador” de Joseph M. Blanch, quien la define como: el grado de satisfacción y bienestar físico, psicológico y social experimentado por las personas en su puesto de trabajo y en su entorno de trabajo” (abarcando una doble dimensión, Objetiva-condiciones de trabajo y Subjetiva-percepciones y valoraciones).
Sin ninguna intención de menospreciar el estudio y trabajo de ningún profesional, tanto las definiciones de la calidad de la vida laboral, como de su puesta en práctica en la organización de la producción y todas sus matizaciones y eficacia, han sido, son y seguirán siendo el resultado del proceso de la lucha de clases, de la confrontación y de la negociación, de la correlación de fuerzas, de la convicción en las reivindicaciones….. Todas ellas “palabras malditas en estos tiempos de desclasamientos modernistas”.
Pero para los que hemos optado por luchar por las mejoras laborales y sociales de la clase obrera hasta llegar a una verdadera justicia social, sin clases, donde los medios de producción estén bajo control obrero y esta producción se oriente al interés general de la sociedad y no a la inversa……nos queda mucho camino por recorrer, muchas encrucijadas, muchos desvíos que no sabemos a dónde conducen ni si los tenemos que coger, algunos errores todavía por cometer…..Por esto desde aquí y al día de hoy te proponemos que nos acompañes en este viaje, que seas el protagonista de tu propio destino, que nos hagas llegar tus propuestas, tus convicciones. La calidad en el Trabajo forma parte de un todo, algo importante por dónde empezar, algo que condiciona nuestra vida, nuestro entorno y nuestra percepción del mundo.
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